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Bichos que comen marihuana
Un artículo de la revista Cáñamo.



Llevas ya muchas semanas cuidando de tus marías y ahora, que empezaban a ponerse hermosas, te encuentras un turista alado merendándose los tiernos brotes de una sativa jamaicana que huele que alimenta. Prepara tus armas, ha llegado la hora de defender lo que es tuyo de la invasión de los insectos. Recuerda el lema del cannabicultor: "Vencer o no fumar".


El cannabis es una planta muy resistente. La mayoría de plagas, si no se hacen muy fuertes, no son capaces de matar las plantas aunque las debilitan mucho. En general, cuando cultivamos cannabis para fumar queremos que tenga el menor número de bichos y parásitos posible. El principal problema consiste en que tenemos las manos atadas a la hora de combatir las plagas, ya que nos pensamos fumar la cosecha.

Si fumigamos las plantas con insecticidas que maten las plagas, correremos el riesgo de dañar nuestra salud al fumar esos cogollos con restos del veneno. Por esta razón, las plantas sólo se fumigan durante el periodo de crecimiento. Una vez que ha comenzado la floración y van naciendo los cogollos, no hay que fumigar con ningún insecticida. En cualquier caso, y si es absolutamente necesario fumigar durante la floración, hay que encontrar un insecticida adecuado para el tratamiento de cosechas destinadas al consumo humano.

El cuidado de las plantas frente a las plagas difiere bastante según se trate de un cultivo exterior o de uno interior. En el exterior, las plantas se mantienen bastante sanas gracias a las fuerzas de la naturaleza y a los predadores existentes. Aunque la mayoría de las plantas mostraran signos de ataques  de varios insectos, normalmente estas plagas no crecen ni se desarrollan mucho, ya que otros insectos predadores se las van comiendo y no dejan que crezcan demasiado. El viento, la lluvia y el frío también ayudan a mantener la población de bichos bajo control. En exterior es imposible no tener ni un solo bicho, los insectos pululan por doquier y alguno llegará a la maría, aunque no es probable que afecte demasiado a la cosecha.

En un cultivo de interior con luces artificiales es muy diferente. Para empezar no hay ningún bicho que se coma a los otros. El ecosistema es seguro para cualquier forma de vida que entre, ya que no encontrará enemigos. Por esta razón hay que ser muy cuidadoso revisando el jardín periódicamente para eliminar cualquier bicho que aparezca. Una vez que se instala una plaga resulta muy difícil eliminarla y, si nos descuidamos un poco, puede reproducirse de forma brutal y acabar con la cosecha en cuestión de días. Recuerdo un fín de semana que me fuí de viaje y dejé el cultivo de interior en plena floración con algunas arañas rojas vivas. Cuando volví dos días después descubrí que el riego automático no había funcionado y las plantas estaban resecas.

Gracias a la bajada de humedad las arañas se habían podido reproducir como conejos y me encontré las plantas literalmente cubiertas de arañas y sus telas. Fue necesario meter las plantas bajo la ducha, para eliminar, al menos en parte, la plaga. Obviamente, la cosecha se redujo enormemente y coseché menos de la mitad de lo previsto y de calidad mediocre.

En los cultivos de interior todas las plagas tienen una causa. Casi siempre es el mismo cultivador el que introduce la plaga en el jardín. Es muy importante no entrar en el cultivo con los zapatos de la calle ni después de haber en el campo o en  otro jardín. Los buenos cultivadores nunca entran en el jardín con la ropa de la calle. Basta con que entre un solo bicho con nosotros para que tengamos un gran problema. La mayoría de las plagas no son fácilmente detectables cuando los bichos aún no se han reproducido masivamente, por lo que es muy importante revisar las plantas a conciencia.

Si descubrimos que sólo una planta está afectada, lo mejor es apartarla del jardín antes de que la infección se extienda al resto. Lo mismo se aplica a cualquier planta que traigamos de fuera y pretendamos entrar en nuestro jardín. Antes de hacerlo es conveniente someterla a cuarentena dejándola apartada al menos durante un par de semanas. En este tiempo observaremos si hay algún insecto viviendo en ella. Si encontramos alguno, no debemos juntar esa planta con el resto hasta que estemos completamente seguros de que hemos acabado con él.

Después de revisar una planta con bichos hay que lavarse a conciencia antes de tocar las plantas sanas. Podríamos tener huevos o bichos en nuestras manos o en la ropa y traspasarlo a las plantas sanas. Hay que retirar las hojas secas o dañadas por los insectos y no dejar que la suciedad se acumule. Las herramientas se deben mantener limpias y lavarlas después de trabajar con una planta enferma o infestada por alguna plaga.

LAS PLAGAS
A continuación comentamos brevemente las características más importantes de las plagas habituales en los cultivos de marihuana.

Pulgón
Son pequeños bichos verdes, amarillos o negros que se sitúan en los brotes jóvenes y forman densas colonias. Chupan la savia de la planta y la debilitan. Además, segregan un líquido blanco y pegajoso que favorece la aparición de hongos. Las hormigas tienen rebaños de pulgones a los que ordeñan y a los que trasladan a otras plantas para colonizarlas. Aunque el pulgón no suele matar a las  plantas  del cannabis , las debilita bastante y puede provocar que salgan hongos. Las hojas atacadas se retuercen si son grandes y se deforman si son pequeñas. El pulgón se puede reproducir a los seis días de nacer. De hecho, pueden nacer con embriones ya formados en su interior.
Para combatirlo lo primero que hay que hacer es buscar si hay hormigas. Si las hay, las eliminaremos con un cebo para hormigas. Los pulgones se pueden retirar de la planta con una esponja y agua jabonosa, un pulverizador de agua jabonosa o un insecticida. Hay que buscar un jabón sin detergente. El agua jabonosa no acaba con todos los pulgones, pero es una medida no tóxica que dejará la planta bastante libre de bichos. Si las plantas no están en floración, se puede fumigar cada dos o tres días. La piretrina es un buen insecticida que acaba con los pulgones al igual que con la mayoría de plagas y que no resulta tóxico para los mamíferos. Se extrae de los crisantemos y se puede encontrar en spray, en líquido o en polvo. Otro buen sistema de controlar las plagas consiste en favorecer a los insectos predadores. Por ejemplo, las mariquitas comen pulgones vorazmente. Se pueden recoger mariquitas y colocarlas sobre las plantas. En algunas tiendas de cultivo se pueden encontrar insectos predadores a la venta.

Mosca Blanca
Estos pequeños insectos de color blanco se posan en la cara inferior de las hojas y chupan su savia. Se ven porque, cuando movemos las hojas, sale volando una pequeña nube de moscas blancas. Ponen pequeños huevos blancos en la cara inferior de las hojas. El ciclo vital de la mosca blanca está directamente relacionado con la temperatura. A 12º C una mosca adulta vive más de sesenta días, a 30º C vive menos de siete días. Cuando la temperatura es más alta están más ágiles y despiertas, pero cuando hace frío se las puede coger con facilidad. Al igual que el pulgón, no suele matar las plantas, aunque las debilita y favorece la aparición de hongos. Cuando no hay muchas se pueden quitar a mano, también se pueden pulverizar con piretrinas o con un insecticida casero. En las tiendas de cultivo  se encuentran unas trampas amarillas pegajosas que las atraen y las atrapan. Son efectivas y muy útiles. Es muy común dentro de invernaderos.

Araña Roja
Es el peor enemigo del cannabicultor. Son arañas muy pequeñas, de apenas un milímetro de largo. Suelen ser de color rojizo, marrones o negras cuando son adultas y, medio transparentes, de jóvenes. Chupan la savia de la planta y se reproducen masivamente. Si las condiciones ambientales son favorables, pueden reproducirse hasta cubrir la planta por completo en cuestión de días. Cuando la infestación es muy grave, se pueden ver las telas de araña que envuelven los cogollos. Si no se controlan, las arañas rojas destruirán la cosecha. En cultivos de interior son temibles, puesto que resulta muy difícil acabar con ellas e incluso sobreviven de una cosecha a otra.
Las arañas se descubren porque veremos pequeños puntitos amarillos en las hojas. Son los lugares donde la araña chupo la savia. La velocidad de reproducción viene dada por la temperatura. Cuanto más alta sea, más rápido se reproducen. A 30º C una araña puede dar lugar a trece millones de individuos en un mes. Toda una plaga, sí señor.
Para controlar una plaga de araña lo primero que debemos hacer es separar las plantas más infestadas. Si podemos bajar la temperatura y elevar la humedad, reduciremos la tasa de reproducción de las arañas, lo que nos permitirá un respiro. Podemos pulverizar la planta con agua a  presión para quitar las arañas. No desaparecerán todas, pero eliminaremos muchas. El agua jabonosa también sirve, pero no se debe usar una vez que las plantas ya están floreciendo. la piretrina también suele ir bien contra la araña roja.

Caracoles y babosas
Los caracoles y las babosas son grandes herbívoros. En una noche pueden asolar una cosecha entera, especialmente si las plantas son jóvenes. En plantas pequeñas se comen el tallo y las matan rápidamente. Se controlan fácilmente esparciendo cebo para caracoles alrededor de las plantas. Es importante renovar el cebo periódicamente.

Orugas
Las orugas se comen las hojas y los cogollos. Nacen en la misma planta a partir de los huevos que ponen las mariposas. Cuando nacen son tan pequeñas que casi no se ven. En unas semanas pasan de medir tres o cuatro milímetros a hacer más de tres o cuatro centímetros. Cuando son grandes devoran gran cantidad de hojas y, lo que es peor, se comen el cogollo por dentro, de modo que cuando vamos a cosecharlo se nos deshace entre las manos. La forma más efectiva de eliminarlas es a mano, cogiendolas una por una. Hay que ser muy meticuloso, porque un solo gusano que se nos pase puede destrozar el cogollo. La piretrina acaba con ellos, pero no se puede bajar la guardia, ya que las mariposas ponen huevos a lo largo de todo el verano y van naciendo poco a poco. Algunos gusanos hacen un agujero en el tallo y se lo van comiendo desde dentro. Si encontramos un agujero de este gusano, hay que localizar el bicho y hacer un corte en el tallo para sacarlo. Luego se cierra la herida con cera o con cinta y se refuerza el tallo con un tutor.

Cochinillas.
Las cochinillas atacan fundamentalmente los tallos. Son más o menos redondas u ovaladas y cubiertas por una especie de concha de color marrón o  rojizo. Segregan una sustancia algodonosa. Durante su juventud se mueven, pero cuando llegan a adultas se quedan fijas en un lugar del tallo. Se reproducen mucho,, pero su desarrollo es lento, por lo que la plaga no se desarrollará rápidamente. La planta se debilita y pueden secarse algunas ramas. Pueden arrancarse con las uñas o con un algodón empapado en alcohol. Los insecticidas con ajo y guindilla suelen ir bastante bien.

Cochinillas lanosas
Son insectos de color claro que excretan una sustancia blanca y algodonosa. Suelen vivir en la cara inferior de las hojas y en las uniones de las ramas y el tallo. Chupan los jugos de las plantas. Es una plaga que se reproduce más lentamente que la mayoría. Cada generación tarda un mes o más.
Una infección ligera puede eliminarse con una esponja. También se pueden matar instantáneamente con un algodón empapado en alcohol. Si la plaga es más seria, usaremos agua jabonosa o piretrina.

Los insecticidas
Busca siempre insecticidas para plantas comestibles. En muchas tiendas venden insecticidas para plantas ornamentales que son muy tóxicos y permanecen largo tiempo en las hojas. Los insecticidas para frutas o verduras se descomponen con rapidez y no son tóxicos para las personas. En cualquier caso es muy importante no pulverizar insecticidas durante la floración, al menos durante las últimas seis semanas. Cualquier producto que pongamos sobre los cogollos acabará en nuestros pulmones cuándo lo fumemos.
Los insecticidas caseros y la piretrina, siempre que se respeten escrupulosamente los plazos de seguridad y se lave la planta con agua unos días después de la aplicación, son lo único que se puede usar en floración. En las tiendas especializadas en cultivo de cannabis se pueden encontrar diversos insecticidas orgánicos pensados para el cultivo de marihuana.

Un insecticida casero
Este insecticida no mata todo, ni acaba con las plagas inmediatamente. Sin embargo, ayuda a controlarlas y, como no es tóxico, puede usarse incluso en floración, aunque conviene pulverizar la planta con agua sola unos días después de poner el insecticida para lavar los restos de las hojas.
Se mezclan, junto con dos o tres litros de agua, unos dientes de ajo, un poco de pimienta, alguna guindilla, una cebolla y dos o tres cigarrillos. Se bate todo bien y se deja reposar un día. Después se filtra y se pulveriza sobre las plantas. Es recomendable pulverizar primero unas pocas hojas para ver si la planta aguanta el insecticida o no.

Múltiples pulverizaciones.
La mayoría de las plagas se reproducen cada pocos días. Los insecticidas no suelen matar los huevos que aún no han eclosionado, por lo que resulta imprescindible pulverizar varias veces para ir matando los nuevos individuos que nacen. Lo habitual es fumigar cada cinco días más o menos. Es recomendable llevar mascarilla, gafas y guantes cuando se pulverizan las plantas con insecticidas.

FIN.


Mosca Blanca

pulgón

Araña roja


Un artículo de la revista Cáñamo. Número 42 junio2001. Por José T. Gállego








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Publicado en: 2003-05-24 (12895 Lecturas)

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